Más de 1.800 indígenas se han contagiado de la COVID-19 en Panamá

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Más de 1.800 indígenas de Panamá se han contagiado de COVID-19 a pesar de haberse mantenido en una cuarentena prematura y de los esfuerzos de las autoridades por frenar la propagación del virus, dijeron este lunes fuentes sanitarias.

Panamá es el país de Centroamérica con más contagios de la COVID-19 con 75,349 casos y 1,664 muertes hasta el domingo, día 154 de panademia.

Varias comunidades indígenas tomaron la decisión de aislarse antes de que el Gobierno nacional decretara una cuarentena total indefinida el 25 de marzo, una medida que se mantiene en las provincias más afectadas del país.

En este país de 4,2 millones de habitantes, cerca del 12,5 % son indígenas. Hay siete etnias: Emberá, Wounaan, Guna, Ngäbe, Buglé, Naso y Bri-Bri, y cinco comarcas, que son lugares de difícil acceso azotados por la pobreza, lo que en el marco de la pandemia dificulta el trabajo de diagnóstico y trazabilidad de las autoridades de salud.

NGÄBE-BUGLÉ Y GUNA YALA, LAS COMARCAS MÁS AFECTADAS

La comarca Ngäbe-Buglé, en el oeste del país, registra el mayor número de casos acumulados, con 1.020, según el reporte diario del Ministerio de Salud del domingo.

La segunda es Guna Yala, ubicada en el Caribe panameño, con 672 casos acumulados, de los cuales 228 están activos, precisó este lunes la directora regional de salud, la doctora Wagayoguna Díaz, durante un foro virtual organizado por el Ministerio de Salud y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

La comunidad Guna de Madugandí mantiene 6 casos activos de los 47 acumulados, mientras que su vecina Emberá-Wounaan de Alto del Bayano, en la provincia de Panamá, no tiene ningún caso vigente de los 70 que ha registrado.

Los pueblos indígenas Naso y Bri-Bri, asentados en el occidente panameño, no reportan ahora ningún caso activo de los 9 acumulados en la primera y uno solo en la segunda.

RETORNO A GUNA YALA EN MEDIO DE CERCOS SANITARIOS

“Estuvimos controlando el virus hasta hace un mes, pero tres semanas atrás nos vemos en la necesidad de enfrentarnos al virus”, dijo durante el foro la doctora Díaz.

Desde el pasado 15 de marzo, las autoridades guna -lideradas por caciques y sailas (representantes)- mantienen un cerco sanitario, pero eso no ha impedido la llegada de la enfermedad, como relató Díaz, que contó que una de las últimas personas en regresar a su comunidad presentaba síntomas respiratorios y propagó el virus.

Miles de indígenas de la etnia quieren regresar a sus comunidades. El Congreso General Guna ha recibido al menos 5.000 peticiones y las autoridades señalan que algunos “hermanos” están entrando por puntos no vigilados de la comarca.

A ello se le añade que al menos “20 comunidades” no permiten el acceso a las autoridades sanitarias, lo que “no permite la búsqueda activa ni visitas domiciliaria”.

“En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, unas 20 comunidades del sector de Cardí se reunieron para estar en contra del proceso sanitario. No hubo distanciamiento social ni tomaron medidas, y ya estoy informada de que algunos presentan síntomas respiratorios pero tampoco permiten tratarlos”, dijo Díaz.