J Balvin bate un récord Guinness gracias a los Latin Grammy

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El rosa y el volumen se han apoderado este jueves de la alfombra roja de los Grammy Latinos 2020. Aunque los vestidos de estilo algodón de azúcar, inspirados en los diseños de Giambattista Valli, fueron una tendencia muy potente en 2019, llevarlos hoy en una gala que se supone moderna y pretende marcar tendencia, es un “fail” en toda regla.

La fiesta de la música latina, que ha tenido lugar este jueves de madrugada en Miami, ha vivido su alfombra roja más insulsa, pomposa y cursi hasta la fecha. Empezando por el dos piezas de Yalitza Aparicio, teñidas de un fucsia demasiado llamativo y combinadas sin gracia, al vestido encorsetado y con falda tul de Karol G, quien más que a una gala de premios parecía haber acudido a la puesta de largo por su 15 cumpleaños.
Parece mentira que los mismos artistas que empoderan con sus letras y se encuentran a la vanguardia de la música latina tengan una idea tan aniñada de la moda. Porque si al menos quisieran decir algo con ello, como ha hecho en la misma Lupita Infante. La artista se ha enfundado un vestido tradicional mexicano para homenajear en el escenario a su padre, Pedro Infante, icono de la era dorada del cine mexicano. El resto un sinsentido. Y es que los fans de Karol G todavía intentan descifrar qué ponía en el vestido de la artista. Si llevas un mensaje incluido en tu vestuario, al menos, enseñalo a cámara.
Los trajes masculinos, tampoco han mejorado mucho el panorama. Artistas como Camilo o Ricky Martin han protagonizado un mal viaje a los ochenta, con pantalones de traje holgados y camisas extremadamente abiertas para presumir de collares de cadenas versión XL.

De este grupo se salva sin duda al colombiano J Balvin. El artista se toma enserio su aparición en los Grammy y demuestra que el vestuario puede ser un gran aliado para rematar un espectáculo. El galardonado con Mejor Álbum de Música Urbana llevó un traje blanco satinado que, en medio de la actuación, se tiñó de rojo para emular un corazón que llora sangre.
A medias tintas se ha quedado la cantante Natalia Jiménez en su paso por los Grammy Latinos. Si bien ha acertado en la alfombra roja con un vestido negro que aunque pomposo es elegante, su estilo se ha ido al traste al subirse al escenario y llevar un abullonado y asimétrico vestido de color fucsia. Una versión mala del vestido de Marilyn Monroe en Los caballeros las prefieren rubias que vuelve a poner sobre la mesa la interpretación rancia y poco creativa de la moda que ha imperado en esta gala. Esperemos que el año que viene, con suerte, vuelvan a escena personajes como Rosalía o Beky G para aportar color en los Grammy Latinos.