El edificio deshabitado más alto del planeta está en Corea del Norte, y Kim Jong-un podría abrirlo 30 años después

01EL EDIFICIO

Si te preguntan por el edificio más alto del mundo es posible que sepas que se trata de Burj Khalifa, en Dubai y con 828 metros de altura pero, ¿y el más alto desocupado? La respuesta nos lleva a uno de los enclaves del planeta más polémicos. Allí, en Corea del Norte, se encuentra un misterioso hotel.

El hotel Ryugyong vuelve a ser noticia estos días. Quizás, después de 30 años desde que comenzaran a construirlo, por fin abra sus puertas. Pero antes de eso vayamos con un poco de historia acerca de esta enorme masa de metal edificada cuyos interiores han permanecido cerrados a cal y canto.

La construcción de este edificio piramidal tan futurista comenzó en el año 1987, aunque fue detenida unos años después, en 1992. Luego se reanudó en el 2008 y se detuvo nuevamente en el 2013, dejando esos miles de metros cuadrados vacíos y creando un mosaico exterior fascinante (e interior fantasmagórico).

 

El hotel de 105 pisos cuenta con 330 metros de altura y por motivos obvios es el paisaje más característico en el horizonte de Pyongyang, además de ser la estructura más alta. En un principio, la construcción estaba prevista que fuera completada a tiempo para junio de 1989. De ser así, habría logrado el título del hotel más grande del mundo. De hecho, aunque inacabado, no hubo un hotel más alto hasta el año 2009 con la torre Rose.

El plan original para construir esta enorme mole respondía a la guerra fría que se vivía. Corea del Norte quería batir el hotel más alto de la época, el Westin Stamford, de Singapur. Los líderes norcoreanos imaginaron el proyecto como un canal para que los inversores occidentales entraran en el mercado en la década de los 80.

Una firma, Ryugyong Hotel Investment and Management, se estableció con el fin de que luego se sumaran millones de inversión extranjera. De hecho, Corea del Norte trató de “vender” el proyecto como un espacio donde relajarían las normas y leyes para operar casinos, salones y clubes nocturnos.

En 1987 se daba luz verde al proyecto y comenzaban a construir. Sin embargo, los problemas derivados de los métodos de construcción y los materiales retrasaron la finalización prevista para el 89. La construcción se detuvo en 1992 debido a la crisis económica (tras el colapso del bloque soviético), y después de que el edificio alcanzara su altura completa.

Según varios diarios de la época, se estimó que el coste de la construcción era de 750 millones de dólares, el 2% del PIB de Corea del Norte. Así, durante más de una década, el edificio permaneció inacabado, vacío y sin ventanas.

A finales de los 90, el edificio abandonado volvía a ser noticia. La Cámara de Comercio de la Unión Europea inspeccionó el hotel y concluyó que la estructura era irreparable. Además, se planteó si la calidad del hormigón y la propia estructura tenía los requisitos mínimos de seguridad para hacerlo habitable.

Así fue como pasó a denominarse en muchos medios de forma despectiva como “Hotel of Doom”. “Phantom Hotel” o, simplemente, el “peor edificio del mundo”.

En abril del 2008 se reanuda tras 16 años de inactividad. Funcionarios de Corea del Norte declararon que el hotel estaría terminado en 2012, coincidiendo con el 100 aniversario del nacimiento de Kim Il-sung. En julio del 2011 se informó que el trabajo exterior estaba completado, incluyendo paneles de vidrio exterior y antenas de telecomunicaciones. Por primera vez, aparecían fotos del interior del edificio.

Finalmente, en marzo del 2013 se vuelve a parar la obra y los planes de apertura. Oficialmente, debido a que “la entrada en el mercado no es posible actualmente”. Desde entonces, ha habido algunos signos de actividad, aunque ninguno como el que ha ocurrido estos últimos días. La semana pasada, algunos de los muros que se habían levantado sobre el nivel del suelo para impedir la entrada de intrusos, amanecieron abiertos.

Curiosamente, justo a tiempo del 27 de julio, aniversario del armisticio que puso fin a la Guerra de Corea. Junto a las “entradas” se podían ver señales donde se leía “Rocket Power Nation”, una aparente referencia a los recientes ensayos de misiles.

Hoy, el edificio sigue vacío, pero como explican en AP, es posible que Kim Jong Un lo tengo en mente para abrirlo de una vez por todas. Quizás ya no como el hotel original, pero sin duda sería un motivo de orgullo para el líder. Levantar ese imponente (exteriormente) edificio 30 años después de que comenzara su construcción.

Actualmente es el 63 más alto del mundo. Y mientras Corea del Norte se decide (o no) a darle “vida”, la misteriosa arquitectura seguirá contando con el fantasmagórico récord del edificio deshabitado más alto del planeta. 

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