David Bisbal, íntimo y entre mascarillas

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Acostumbrado a grandes recintos y audiencias masivas, David Bisbal en la cercanía se dio anoche también un baño de masas en el Fes Pedralbes. Aún con el aforo reducido –800 personas con mascarilla y distancia segura–, el cantante almeriense, que ha diseñado un gira íntima para el verano pandémico, arrancó ovaciones en el festival barcelonés.

“A mí me encanta cantar así, con la gente cerca, y también amenizar los conciertos, es otro tipo de energía y sentimiento”, dijo Bisbal en una de sus pausas. Efectivamente. Ya había pasado con Pablo López en el concierto inaugural del Fes Pedralbes, y es que a los artistas que vienen de Operación Triunfo les encanta hablar sin parar, dirigirse al púbico –virtudes artísticas aparte–, y al final les cuesta acabar el concierto y abandonar el escenario. Es como si necesitaran de ese chute.

Bisbal hizo su aparición acompañado de una bien conjuntada banda de cuatro músicos: el guitarrista Ludovico Vagnone, el batería David Simó, el bajista Jordi Portaz más Gabriel Peso al teclado. Y a los primeros acordes de No amanece , los muy fans auguraron una gran y muy exclusiva noche de verano. Su ídolo esta pocos metros. ¿Cuántas noches habría podido llenar el Fes Pedralbes con el triunfito?

El cantante almeriense durante su actuación en Jardins de Pedralbes, en Barcelona (Xavier Cervera)© Proporcionado por La Vanguardia El cantante almeriense durante su actuación en Jardins de Pedralbes, en Barcelona (Xavier Cervera)
Le siguió Esclavo de sus besos , con arreglos latin jazz, un tema que recordaba al Bisbal de los ricitos, cuando iba declarando su “aprecio” a Chenoa por escenarios de medio el mundo: “Yo soy así, y así seguiré, vagando errante por tu piel…”. Y sin solución de continuidad sonó Camina y ven . La temperatura emergía… “Vamos a terminar este concierto todos en la fuente”, les decía a sus sudorosas fans que bailaban aún sentadas en las ordenadas sillas. Luego llegó En tus planes , con esos aires flamencos que le sientan bien a su inconfundible voz, pues le sacan de su característicos gorgoritos.

Con su calibrada imagen de joven maduro que se ha cortado definitivamente la coleta a sus cuarenta y poquísimos, David Bisbal –traje oscuro sin corbata– hizo gala de su bis más melancólica con Como la primera vez. O con Culpable.

El producto más exitoso de un concurso de talentos, formado en orquestas de baile –la Orquesta Expresiones fue su campo de pruebas y donde asegura que aprendió a desarrollar su voz–, exhibe una carrera que se sustenta sobre todo en las cifras astronómicas de seguidores a este y el otro lado del charco.
El Palau de Pedralbes era el telón de fondo, detrás de un escenario desnudo por los cuatro costados (Xavier Cervera)© Proporcionado por La Vanguardia El Palau de Pedralbes era el telón de fondo, detrás de un escenario desnudo por los cuatro costados (Xavier Cervera)
El verano anterior había recalado al otro lado de la Diagonal, en el Polo Music Festival. Pero esta vez la emoción era otra. Se dirigía a una sociedad que ha pasado un confinamiento y vive una incertidumbre… Pero Bisbal llegaba pertrechado de esperanza. En el ecuador de su actuación anunció un tema que le ha escrito Antonio Orozco cuyo video clip saldrá en breve. Y con Mi princesa hizo gala de su dotes de galán de baladas. Se arrancó más adelante con Bulería , tema setentero donde los haya… con el que el respetable “se vino arriba”. Quedaban otras: Sabrás o Silencio . Y los cartuchos reservados para la apoteosis final: Perdón, encadenada con Bésame … y –¡uf!–, Ave María . Bisbal, empeñado en llevarnos “al mismo cielo”.