Científicos analizaron el enorme impacto ambiental de alimentar con carne a perros y gatos

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Todos hemos oído hablar de la huella de carbono, pero ¿y de la huella animal de carbono? Según un nuevo estudio, los patrones de consumo de los gatos y perros de los EE.UU. tienen un efecto tan alto como conducir 13.6 millones de autos por año.

Los hallazgos, publicados en la revista PLOS ONE, revelan cómo el consumo de carne y otros productos animales de nuestros compañeros peludos agregan un costo climático considerable y, en gran parte, ignorado.

En lo que respecta a efectos ambientales, comer carne es lo peor. Un estudio de 2014 en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias encontró que producir un kilo de pollo resulta en cerca de 3.7 kilos de dióxido de carbono, mientras que un kilo de cerdo genera 24 kilos de dióxido de carbono. La misma cantidad de carne vacuna, sin embargo, puede ser responsable de hasta 1,000 kilogramos de CO2; una cifra preocupante dado que este gas de efecto invernadero es, en gran parte, responsable del significativo calentamiento del planeta. La cifra, sin embargo, ni siquiera contempla la huella por el uso de agua por parte del ganado, que empequeñece las de los cultivos agrícolas.

Es una preocupación cada vez mayor, dado que los países desarrollados como los EE.UU. consumen gran cantidad de proteínas animales, y que las naciones en desarrollo y cuya economía va en aumento parecen estar aumentando su participación en el consumo de carne.

Pero hace cinco años, durante una noche de insomnio, el geógrafo de la UCLA Gregory Orkin se dio cuenta de algo: esas evaluaciones ambientales raramente tenían en cuenta el consumo efectuado por perros y gatos. La idea le dio que pensar. “Como no podía dormir, me levanté y comencé a lanzar algunas cifras”, dijo. “El tema ha evolucionado mucho desde entonces”.

El experto calculó la cantidad probable de calorías que necesitan perros y gatos en los EE.UU., que ascienden a cerca de 163 millones, examinó los ingredientes de la comida para mascotas y anotó cuáles de ellos derivaban de animales.

¿Los resultados? El consumo calórico total de gatos y perros había sido del 19% del de los humanos en el país. “Sólo para poner esto en contexto, es aproximadamente la misma cantidad de calorías que consume todo Francia; lo cual me abrió el apetito”, expresó Orkin.

Cabe destacar que perros y gatos consumieron aproximadamente el 33% de las calorías derivadas de animales en comparación con los humanos, quizás porque sus dietas contienen más carne que las nuestras, señaló Orkin. Por otra parte, también producen cerca del 30% de las heces que los humanos (y mucho de ello se arroja a la basura en bolsas de plástico, en lugar de tratarse como los desechos humanos).

En resumen, concluyó Orkin, los perros y gatos estadounidenses consumen suficientes productos animales como para dar cuenta de aproximadamente 64 millones de toneladas de metano y óxido nitroso, otros dos gases de efecto invernadero potentes. Esto es casi el mismo impacto en nuestro clima de calentamiento que la conducción de 13.6 millones de coches durante un año.

“Los estadounidenses son los mayores dueños de mascotas en el mundo, pero esto tiene considerables costos”, escribió Orkin en su informe. “A medida que aumenta la cantidad de animales domésticos en ciertos países en desarrollo, especialmente en China, y las tendencias de los alimentos para ellos acrecientan la cantidad y calidad de la carne, a nivel mundial tener mascotas agravará los impactos ambientales de las dietas humanas”.

Orkin subrayó que no aboga por renunciar a los amados amigos peludos, lejos de eso. Pero para las personas conscientes de su impacto ambiental y que intentan reducirlo, probablemente valga la pena conocer el pleno efecto de su hogar, con caninos y felinos incluidos.

Hay también una tendencia a incluir más carne en los alimentos de animales domésticos, accionado quizá por lo que Orkin llamó la “humanización” de los productos de las mascotas. Pero los perros no son carnívoros puros; son omnívoros, y han desarrollado la capacidad de digerir fácilmente almidones -posiblemente de los montones de basura que se acumulaban alrededor de los campamentos humanos antiguos-. Por lo tanto, los canes al menos, podrían potencialmente obtener más sus proteínas esenciales de fuentes no animales que lo que sus dueños comúnmente piensan. “Ciertamente espero que este tipo de cifras alienten al mercado y consideren agregar más opciones, y también creo que las personas pueden tomar decisiones”, aseguró Orkin.